Selección bio, hacia una alimentación limpia y natural

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Mejor bio, sin aditivos

Los alimentos ecológicos evitan organismos genéticamente modificados y elementos químicos de síntesis, tales como fertilizantes, pesticidas, antibióticos o aditivos. Tienen una mayor concentración de nutrientes, antioxidantes y sustancias biológicamente activas. Son recogidos en el momento óptimo de maduración, lo que hace que conserven intactos su sabor y propiedades organolépticas. 

La agricultura industrial usa fertilizantes como el potasio, el fósforo y nitrógeno que hacen que aumente la cantidad de agua en las frutas y hortalizas, dando un aspecto más turgente y brillante. En la agricultura ecológica no está permitido el uso de sustancias químicas, fertilizantes ni pesticidas. El medio natural en el que se desarrolla apuesta por la sostenibilidad medioambiental, gestión del agua y de los suelos, respeto de la biodiversidad, calidad del aire, reciclaje y compostaje.

Por otra parte las explotaciones ganaderas ecológicas respetan el hábitat natural de los animales, no usan antibióticos y fomentan la diversidad genética utilizando animales de razas autóctonas.

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Certificación Ecológica

La certificación ecológica es el proceso por el cual los productores de alimentos, materias primas y productos elaborados o transformados, obtienen la calificación de ecológicos. Son reconocibles por el sello de Certificación Ecológica Europeo. El organismo certificador garantiza la trazabilidad del producto a lo largo de toda la cadena, desde la material prima hasta el producto final: producción, transformación, embalaje, almacenamiento y distribución. 

Los consumidores obtienen la garantía de comprar productos cuyos ingredientes son de producción ecológica, ausencia de organismos modificados genéticamente (OGM), que mantienen su integridad y calidades esenciales durante todas las etapas de la cadena de producción.

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Clean food, comer limpio

Si la producción intensiva fue la respuesta de la vieja Europa ante el fantasma del hambre tras las contiendas mundiales, la alimentación limpia y equilibrada debe ser la apuesta de nuestra sociedad del bienestar para garantizar un futuro sostenible y con salud para todos.

El eat clean propugna una filosofía simple: ingerir frutas y vegetales frescos, alimentos integrales, naturales y orgánicos, lo más cerca posible a su estado original, evitando el consumo de alimentos procesados, azúcares agregados, grasas saturadas y trans, harinas refinadas y aditivos. Más que una dieta es un estilo de vida que se traduce en salud, pérdida de peso y aumento de energía vital.

Comer se convierte en un acto consciente, aprendemos a leer los etiquetados y valoramos el origen y la autenticidad de nuestra alimentación.